15 marzo 2013

A un Lugar (Luis M. Pescetti)


—Mamá, me voy a un lugar a hacer una cosa.
—¿A dónde te vas?
—A un lugar... que queda por allá.
Por allá, ¿es lejos?
—No... más o menos, no tan lejos; es cerca del coso.
¿Qué coso?


—Ese coso que una vez te contaba ...
—No me acuerdo, Natacha.
—... dale, si yo una vez te dije y vos me dijiste, Bueno, andá.
Pero ¿¡dónde vas a ir?!
—¡Y, ya te dije, mamá! ¿¡o no me oíste!?
—Te oí, pero no entendí nada.
—Voy cerca de la casa de la nena.
—¿¡Qué nena!?
—De ésa que un día me hizo un regalo.
—¿Un regalo?, ¿cuál?
—¡Ufa, no me acuerdo! ... es esa que tiene el pelo todo así.
—¿Enrulado?
—No, todo como así... ¡que vive cerca de ese lugar que vimos una vez!
¿¡Qué lugar, Natacha!?
Ése que queda cerca del quiosco que está a la vuelta de por allá, ése que tiene todo como una cosa así con colores y qué sé yo.
—¿El quiosco de la esquina?
—No, uno que tiene un aparato que da vueltas ...
—¿La maquinita que da caramelos?
—¡No! ¡Nada, pero nada, pero nada que ver! ¡Uno que da vueltas, mamá!
—No sé, Natacha, en un quiosco algo que da vueltas... qué sé yo qué será.
—Bueno, pero vos dejáme.
—Está bien, pero ¿qué vas a comprar en el quiosco?
—No, en el quiosco no, yo voy como si fuera más al lado, más para allá ...
—No sé dónde es, Natacha.
—Que una vez vos me dijiste, Bueno, andá.
—¡Sí, ya me dijiste que te dije eso!
—Y bueno, entonces dejáme de nuevo y listo, para qué pegar tantas vueltas ¿no?



Fuente: Natacha (Luis M. Pescetti)

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